Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Trágico

 

El sacerdote Bartolomé Marte, de la parroquia San Ramón Nonato, de Los Mameyes, ha disparado las alarmas con una denuncia cargada de dolor y dramatismo. Según él, el tráfico de drogas ha alcanzado tanta dimensión en el sector que los niños son utilizados como mulas para distribuir la mercancía. Lo del incremento no es motivo de sorpresa dado que las autoridades informan con frecuencia de la confiscación de grandes cargamentos.

Y no es ningún secreto que por cada carga que se entrega alguna cantidad se filtra para venderse en el mercado interno. La denuncia del religioso, quien también ha dado cuenta de un aumento de la ola delictiva, es para que las autoridades se movilicen con todos sus recursos. Como en otros sectores con gran incidencia en el negocio de las drogas, en Los Mameyes también impera la ley del silencio. Por intimidación de los capos nadie se atreve a abrir la boca. Ahora que el religioso se ha atrevido a sonar la alarma las autoridades no deben hacerse esperar para rescatar el sector y meter en cintura a los delincuentes.

 

El Nacional

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