Antes de que se oficializara, tanto Israel como Hamás han rechazado bajo el alegato de que no satisface sus respectivas necesidades el alto al fuego inmediato y duradero aprobado anoche por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La abstención de Estados Unidos puso en dudas que la resolución fuera acatada al menos por Israel, que en tono desafiante advirtió que actúa y seguirá actuando de acuerdo a sus necesidades, pero el rechazo también de Hamás torna más tensas las hostilidades en la Franja de Gaza. La ONU había fracasado en otros intentos de aprobar un cese al fuego, pero el ataque contra un camión que transportaba ayuda humanitaria, durante el cual murió el conductor, no sólo confirmó que nadie está a salvo en la zona, sino que sirvió para acelerar la intervención del organismo. Antes, las fuerzas israelíes habían bombardeado una escuela controlada por la ONU, causando la muerte de tres niños, y un puesto de refugiados en que perecieron otras 40 personas. El nuevo tropiezo en las gestiones de un urgente y necesario alto al fuego no es para lavarse las manos. Que quede bien claro.

