Página Dos

PRIMERA FILA

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Sensatez

No parece prudente encender una polémica sobre la Ley de Naturalización. Es verdad que el último plazo venció el 31 de enero y que se han proporcionado facilidades para beneficiar a descendientes de haitianos nacidos en el país en condiciones irregulares. Pero no ha de olvidarse que la intención del proyecto era regularizar el estatus de esas personas.

Por sus condiciones económicas y los obstáculos que se denunciaron miles de descendientes de haitianos afrontaron dificultades para registrarse. No se trata de una excusa, sino de un simple atenuante que funcionarios como el ministro de Interior y Policía, José Ramón Fadul y Fadul, deben ponderar.

Si es definitiva la decisión de no conceder otra prórroga, se deben por lo menos evitar esas polémicas que solo contribuyen a caldear la atmósfera. Pero tampoco ha de olvidarse que la Ley de Naturalización fue aprobada en respuesta a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la nacionalidad. No se puede renunciar ahora a la saludable ecuanimidad que se observó en un momento.

El Nacional

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