A eso de las seis de la tarde de un día domingo como hoy, en 1948, la población conoció la infausta noticia sobre la precipitación en la Cordillera Central de un avión de Dominicana de Aviación que transportaba a integrantes del equipo de béisbol de Santiago, quienes murieron en el accidente, junto al piloto y el copiloto del aparato y otros acompañantes. Fue ese un episodio trágico que conmovió profundamente a la sociedad dominicana. El avión Dougla C4, pilotado por el capitán Ramón María Hernando, y el teniente José del Carmen Ramírez Duval, como copiloto, había despegado desde Barahona con destino a Santiago, en cuya terminal no pudo aterrizar a causa de las intensas lluvias en gran parte del territorio nacional, por lo que la tripulación recibió permiso para continuar vuelo hacia el aeropuerto de la Capital, donde nunca llegó. Se estrelló cerca de la comunidad Río Verde, área montañosa entre Villa Altagracia y Yamasá. Sólo sobrevivió Enrique Lantigua, quien hizo el viaje a Santiago por vía terrestre. Imperecedero es el recuerdo hacia las víctimas de Río Verde.

