Ejemplo
La detención ayer por presunto fraude fiscal y lavado de dinero del exvicepresidente del Gobierno español y exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, es un buen ejemplo de la responsabilidad con que muchos países han asumido la lucha contra la corrupción.
Rato, una figura prominente del partido en el poder, fue detenido en su residencia de Madrid durante un allanamiento ordenado por la Fiscalía. Para amargarle más el desagradable momento, dos mujeres que se identificaron como votantes del Partido Popular lo colmaron de insultos cuando era introducido en un vehículo de la Policía.
Rato se había acogido a la amnistía fiscal para regularizar su patrimonio, a través de la cual el Gobierno transparentó más de 40 mil millones de euros.
Pero en las investigaciones se encontró con un “complejo entramado” de compañías de su familia, que obligó a profundizar las pesquisas. La detención de una figura de tanta prestancia dentro y fuera de la política de su país expone la seriedad con que en España se persigue la corrupción.

