Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

¡Insólito!

¡Insólito! Eso es poco ante el ruido creado por comerciantes que protestaron en reclamo de una zona de tolerancia para que se les permita escandalizar con música a alto volumen. La salud y la paz de la población no son lo que cuenta para los dueños de establecimientos, sino las ganancias. Los ruidos, cuando pasan de determinados decibeles, afectan el sistema nervioso. Es una de las razones por las cuales se han tomado medidas para evitar los excesos.

La gente estaba con el grito al cielo con el abuso de la música ensordecedora, regularmente reggaeton o bachata. Las bocinas se han convertido en un atentado que obligó, ante las quejas de la gente, a aplicar las leyes antirruidos. Y todo parece indicar que la incautación de altoparlantes ha funcionado, porque los propietarios se han quejado.

El colmo es que no solo lo han hecho por la incautación de las bocinas, sino contra la prohibición de abusar de la población. La protesta que protagonizaron frente a las sedes de la Procuraduría General de la República y del Congreso denota, más que todo, insensibilidad.

El Nacional

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