Sinceridad
No basta con dialogar para abordar los problemas nacionales. Hay que hacerlo con sinceridad. Fue por lo que abogó el obispo Nicanor Peña en la homilía de la misa en la basílica de Higüey, en presencia del presidente Danilo Medina y del principal candidato opositor, Luis Abinader, con motivo del Día de La Altagracia.
Todo el que vive en este país sabe que esa franqueza que reclamó el religioso ha sido la gran ausente de los pactos y muchas decisiones que se han adoptado a todos los niveles casi siempre con un único objetivo: guardar las apariencias.
No es diálogo lo que hace falta, sino esa sinceridad de que las conversaciones no se reduzcan a una tomadura de pelo o un pretexto para engatusar a la opinión pública.
El obispo habló consciente de que la simulación y la hipocresía son las que norman el diálogo y las relaciones políticas, habida cuenta de que en el fondo priman las ambiciones. Por lo tanto no basta con que el liderazgo nacional se identifique con el mensaje del religioso, sino, como él pidió, que lo haga con sinceridad.

