Garras
El presidente de Haití, Michel Martelly, ha enseñado sus garras con su decisión de aferrarse al poder si las fuerzas políticas no se ponen de acuerdo sobre un gobierno de transición antes del 7 de febrero, cuando constitucionalmente cesa su mandato. Bajo el supuesto de evitar un vacío de poder, Martelly, cuya renuncia ha sido solicitada por manifestantes, fue enfático al señalar que no entregará el poder “a los que no quieran ir a elecciones”.
Esa posición compromete con una negociación apresurada a la misión especial designada por la Organización de Estados Americanos (OEA) para mediar en la crisis política.
Es paradójico que Martelly que se aferra al poder sea el mismo que ha clamado la intervención de la comunidad internacional para evitar una crisis política.
El presidente del Senado, Jocelerme Privert, está entre los que se oponen a la convocatoria de elecciones. La actitud del mandatario exacerba más las tensiones por las contradicciones que dificultan un acuerdo siquiera mínimo entre las diferentes fuerzas políticas y sociales.

