Procede
Es lo que procede, pero de todas maneras resulta alentadora la seguridad del presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de que las impugnaciones serán falladas antes de la elaboración de las boletas. La alta corte ha sido apoderada de 173 recursos, que con unas elecciones al doblar de la esquina deberá conocer en un plazo prudente. Pero además con el más estricto apego a las leyes para, en un proceso tan complejo, evitar sombras.
Las reservas expresadas por candidatos opositores y entidades de la sociedad civil son para que el tribunal pondere la magnitud de sus decisiones. La menor pifia sería relacionada con supuestas maniobras para manipular los resultados de los comicios.
Como órgano contencioso el TSE tiene una gran responsabilidad para validar la transparencia del proceso que ha garantizado la Junta Central Electoral (JCE). Se trata de uno de sus grandes retos. Con tal de cumplir a cabalidad con su labor el método de trabajo es competencia del presidente Mariano Rodríguez y los demás jueces de la alta corte.

