Angustia
Todavía la criminalidad y la delincuencia hayan descendido a sus niveles más bajos en los últimos 15 años, como se vanaglorió el jefe de la Policía, cuestionan la seguridad ciudadana casos como el de la señora que murió de los disparos que recibió cuando caminaba por una calle de una sección de Santiago.
De la misma manera que Jocelyn Taveras, de 32 años y madre de cuatro hijos, la víctima pudo ser cualquier persona que transitara por la calle Las Aromas, de Don Pedro, el lunes por la tarde.
El fatal suceso, que ha conmovido a familiares y toda la comunidad, evidencia que la seguridad ciudadana no se reduce a estadísticas, que pueden ser circunstanciales, sino que tiene que ver con muchos otros factores.
No podrá garantizarse una plena seguridad, mientras haya personas armadas, que diriman sus diferencias a través de la violencia, así como tanta incidencia de la drogadicción en la población. La señora Taveras, quien había sido advertida por su madre de lo peligrosa que son las calles de la sección de Santiago, representa un doloroso ejemplo.

