La misión del Fondo Monetario Internacional que vino a levantar estadísticas sobre la economía dominicana concluyó su labor con una reunión de tinte protocolar con el presidente Danilo Medina, pero con la promesa de retornar en enero con el cuchillo en la boca.
A finales de semana, el FMI ofrecerá un informe rutinario sobre el desempeño de las cuentas nacionales, derivado de lo que aquí vio o le enseñaron, pero se insiste en señalar que las negociaciones en torno a un probable acuerdo con ese gendarme comienzan después de la resaca de Año Nuevo, cuando el Gobierno tendrá que hilar fino para poder salir ileso debajo de esa patana.
El tema eléctrico podría producir un gran corrientazo en esas conversaciones con el FMI, pues hasta ahora no se sabe dónde obtendrían las autoridades más de 700 millones de dólares faltantes para cubrir el abultado déficit de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), una deuda que requiere ser saldada por completo para poder hablar con esa gente. De más está decir que cualquier acuerdo con el Fondo requeriría disponer de un aumento en la tarifa eléctrica. Lo mejor será que desde el Gobierno se baje y se tape la hoya, cuando llegue esa visita.

