Doloroso
Los familiares dicen que Dania del Rosario Tavárez Marte, una doméstica de 35 años y madre de tres hijos, había pedido protección en la Fiscalía de Santiago. Cierto o no, el caso es que se convirtió en la última víctima de los feminicidios que tantas vidas han cobrado, con su consecuente perturbación en la familia y en la sociedad.
La conmoción, el repudio y los llamados no han sido la respuesta para combatir una epidemia que ha colocado el país en los primeros lugares en la región en violencia de género.
Tavárez Marte, quien residía en la comunidad La Mina, Hato del Yaque, Santiago, terminó y se rehusaba a reanudar relaciones con Delvis Rubén Hernández Peña, de 28 años.
Despechado, se presentó a la residencia de la mujer y le hizo dos tiros que le segaron la vida, hirió a un hijo de la víctima y luego se suicidó de un tiro en la cabeza.
La triste tragedia representa otro doloroso mensaje a las autoridades sobre la necesidad de enfrentar la violencia contra la mujer con verdaderas políticas y no con propaganda que, al menos hasta a la fecha, no ha tenido ningún efecto.

