Reformas
Bien visto el panorama es claro que se necesita una buena dosis de prudencia para consensuar pactos y reformas que no pueden postergarse. Aunque los actores sean prácticamente los mismos no todo puede efectuarse al mismo tiempo, sino por etapas.
Lo primordial por ahora parece la culminación del pacto eléctrico, cuya discusión coordina monseñor Agripino Núñez Collado en su condición de director el Consejo Económico y Social. Se trata de un acuerdo que no se puede festinar, sino que debe recoger el sentir de todos los sectores en beneficio de la nación.
Por más necesaria ahora mismo la ley de partidos políticos y de régimen electoral no tiene la urgencia que sí demanda la discusión, si es que se discutirá, sobre la designación de los miembros de las altas cortes y de la Cámara de Cuentas. Las presiones pintan un panorama cargado de confusión.
Y tal vez sea necesario la elaboración de una agenda de prioridades para evitar que los dimes y diretes minen el proceso. Tal vez Núñez Collado no puede hacer más de lo mucho que ha hecho en procura de consensos.

