Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Despedida

Al despedirse como arzobispo metropolitano de Santo Domingo, el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez ha tenido el noble gesto de evaluar su propio desempeño con una honradez incuestionable al reconocer que pasó “por momentos difíciles, tensiones e incomprensiones”.

En lo que puede parecer un contraste con un estilo que lo colocó en el centro de diferentes polémicas, López Rodríguez obra como todo buen cristiano al pedir perdón por “cualquiera ofensa o malestar que haya ocasionado”. Además de que recen por su persona en esta nueva etapa de su vida sacerdotal y episcopal.

Con la confesión de que sus actuaciones siempre han estado movidas por el más sincero amor al Señor, a la Iglesia y a la patria, y de que nunca ha albergado ningún rencor “hacia quienes han mostrado resistencia o han expresado rechazo o disconformidad” con él, el Cardenal aclara o elimina cualquier confusión generada por su protagonismo.

Su legado, la lealtad a sus convicciones religiosas y el respaldo que ha pedido y ofrecido a su sustituto en el Arzobispado son para, como solicitó, que se rece por él.

El Nacional

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