Atinado
Aunque por estos predios nada deba sorprender, no deja de alarmar la facultad discrecional de que gozaban los alcaldes para negociar el uso de suelo. Tuvo que mediar una sentencia del Tribunal Constitucional para asignar la decisión a los concejos de regidores de los cabildos. Antes que protestar, los alcaldes deben aplaudir un fallo que aporta transparencia a las operaciones municipales.
Los alcaldes no son más que administradores o ejecutores de las resoluciones de los concejos.
Con el fallo, el tribunal que preside Milton Ray Guevara ha corregido un entuerto cuya existencia sólo se explicaba por la debilidad del sistema institucional.
¡Sabrá Dios las condiciones en que alcaldes habrán otorgado permisos para uso de suelo, amparados en la discreción de que gozaban! Si las negociaciones se efectúan de cara al sol se supone que no hay ningún problema en que los alcaldes sometan a los concejos los contratos sobre uso de suelo. Pero si entienden que la medida los afecta entonces puede pensarse en intereses personales.

