Oscuridad
La célebre boca de lobo cobra vigencia con la peligrosa oscuridad de muchas calles de la ciudad. Con el ambiente de inseguridad que prevalece hasta en las zonas más céntricas, la falta de iluminación, unas veces por apagones y otras por la quema de bombillas en los postes del tendido eléctrico, lo torna más tétrico.
Los puentes peatonales, parques y algunas paradas de vehículos adquieren la condición de zona apache desde que cae la noche por una falta de iluminación que actúa como aliada de la delincuencia.
La prontitud con que los conductores quieren rebasar tramos oscuros de algunas calles suele provocar accidentes de tráfico.
Los apagones a que se ha acostumbrado la población no justifican la falta de mantenimiento, el descuido o la irresponsabilidad con la ausencia de iluminación en las calles y otros espacios.
La empresa de transmisión eléctrica, las distribuidoras de energía o el Ayuntamiento tienen que prestar atención a un problema que además de alimentar la inseguridad atenta contra el turismo, el comercio y el ornato.

