Al César
El exceso de empleados ha convertido al Ministerio de Relaciones Exteriores en una de las instituciones más cuestionadas y costosas para el erario. Es difícil de justificar, por ejemplo, los alrededor de 2,421 empleados con que cuenta el organismo, así como el elevado número de asesores, embajadores adscritos y vicecónsules.
Tan chamuscada está su imagen que hasta los diplomáticos necesitan visado para ingresar a países como España. Pero al ministro Miguel Vargas Maldonado, que no creó sino que encontró los problemas que empañan la imagen de la Cancillería y del país, hay que reconocerle importantes logros diplomáticos.
Al César lo del César. Gracias a sus gestiones los dominicanos pueden entrar sin visado a Perú, Paraguay y El Salvador.
No será una cosa del otro mundo, pero es algo. Por las diligencias de Vargas Maldonado la nación exhibe en poco tiempo un rostro más remozado. Y si consigue, como ha anunciado, que se elimine el visado para entrar a España y México habrá que reconocerle un resonante triunfo.

