Tortura
La directora de la Oficina Nacional de Defensa Pública acaba de hacer una denuncia que tiene la suficiente carga como para movilizar a la opinión pública. De acuerdo con Laura Hernández la vieja práctica de las torturas en los recintos carcelarios todavía está vigente.
Cualquiera se resiste a aceptar que las millonarias inversiones que se han realizado en la instalación de un nuevo sistema penitenciario no hayan puesto fin a uno de los lastres más ominosos del pasado. Según Hernández, a pesar de los avances que sin duda se han registrado en el régimen penitenciario, en cárceles del viejo modelo y en destacamentos policiales todavía se aplican los maltratos contra los detenidos.
En los tiempos de intolerancia y represión ideológica la tortura en las prisiones se erigió en uno de los métodos más crueles contra los detenidos.
La valiente denuncia de Hernández no es para que se quede en el aire, como una suerte de campana sin badajo. Es para que la opinión pública se movilice en demanda de la erradicación de un método inhumano.

