Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

República Dominicana sigue, y parece que seguirá por mucho tiempo, a merced de un sector industrial -el de generación eléctrica- que impone sus propias reglas de juego sin que ninguna autoridad pueda hacer algo más que encaminar a la ciudadanía a una guillotina. Cada vez que se menciona la posibilidad de revisar los  contratos de generación eléctrica, el país se apaga literalmente como por arte de magia.

 Ahora, cuando hasta el Fondo Monetario Internacional está conteste en  que sólo con  la revisión profunda de contratos viles u onerosos se podría abordar con relativa esperanza de éxito la crisis eléctrica, empresas del sector sacan de servicio plantas generadoras por cualquier quítame esta paja. Se dice que  la salida de  esos equipos procura también presionar al Gobierno para que  pague más de  700 millones de dólares que  adeudará a fin de año a  los generadores, pero también es lógico que la presión  tenga conexión con las negociaciones anunciadas por el Gobierno en procura de un Pacto Eléctrico.

Hay que decir que esta vez es la vencida, que las autoridades están compelidas a  reclamar revisión total de esos contratos sin importar que  el planeta empiece a girar al revés.

El Nacional

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