El caso de Laura Peynado, quien se convirtió en la directora de escuela más joven de Nueva York, es otro gran ejemplo de superación que enorgullece a la comunidad dominicana. Listín Diario recoge en su edición del sábado las vicisitudes que tuvo que sortear la educadora desde que a los 11 años de edad emigró con sus padres a Nueva York. Además de dirigir una escuela, no por su cara bonita, sino gracias a dos maestrías, también se convirtió en la catedrática más joven de la Universidad de Columbia. Un valioso reconocimiento a la formación y dedicación de una muchacha que todavía llama la atención por su belleza. Los obstáculos que enfrentó la empujaron por el sendero de la educación para ayudar a los hijos de inmigrantes. A los 27 años está más que satisfecha de su elección, pero consciente de que la dedicación y el sacrificio han sido la clave de su carrera. Su estimulante caso es una de las interesantes historias que sustentan el triunfo de miles de inmigrantes en Estados Unidos, al margen del deporte.

