Puerta abierta
El condenado por sicariato Pedro Alejandro Castillo Paniagua (Quirinito), de quien ahora las autoridades de la Procuraduría General de la República tratan de determinar si está vivo o muerto, ha tenido una suerte más que divina en su proceso judicial.
Si se revisa la sentencia que el Tribunal de Ejecución de la Pena de San Francisco de Macorís, que le ordenó prisión domiciliaria en esa ciudad, se puede notar que ésta le dejó la cancha abierta para que el reo pudiera desarrollar el juego a su antojo.
Quirinito nunca estuvo en prisión domiciliaria y la sentencia no encomendó a ninguno de los organismos del Estado su vigilancia como era de lugar, por lo que él podía circular por las calles libremente.
El fallo solo hacía la salvedad si el reo decidiese salir del país, tenía entonces que pedir la autorización del tribunal. Ahora, las autoridades investigan si Quirinito está vivo o muerto en razón de que hay un acta de defunción que indica que murió en julio pasado, deceso del cual ni su familia se enteró.

