¿Un aviso?
En su gira por la región el canciller de Estados Unidos, Rex Tillerson, ha tocado algunos puntos que no dejan de crear expectativas.
Tras la advertencia sobre la creciente intervención de China en el intercambio comercial, el diplomático envió lo que parece una señal al criticar los escándalos de corrupción que ahogan el desarrollo de estos países.
El señalamiento no es nuevo. Lo nuevo y auspicioso sería que Washington colabore, como afirmó, con la erradicación de un fenómeno nocivo, que ha lacerado el sistema democrático.
Antes que estrechar los vínculos con la región lo que se ha visto con la llegada al poder de Donald Trump son hostilidades y un mayor distanciamiento que China ha sabido aprovechar para fortalecer su presencia en la zona.
En la batalla para combatir la corrupción, que define como uno de los principales problemas de la región, puede hacer bastante.

