Antes de que pueda ser necesario el bisturí, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) parece que requiere con urgencia de un proceso de reingeniería para superar el malestar que lo agobia. En coyunturas vitales para ganar rédito político el perredeísmo vuelve a concentrar sus energías en las mismas rebatiñas internas que tanto han menguado su salud. Después de los dardos del doctor Carlos Gabriel García contra el presidente Ramón Alburquerque, el secretario general, licenciado Orlando Jorge Mera, no ha tenido más que admitir que ese partido transita una de sus peores crisis institucionales. Con la afirmación se puede tener por sí sola una idea de la magnitud de la crisis. Pero más todavía cuando su Comisión Política ni siquiera ha podido reunirse para fijar posición sobre la cumbre patrocinada por el Gobierno. Concentrados en una lucha grupal que los aparta de la realidad, los perredeístas todavía están a tiempo de pensar en Chacumbele, el célebre personaje del folclore popular.

