Algunos aspectos se pueden discutir sobre el papel del Banco Central con relación a los índices de precios, pero no se puede negar que los hábitos de consumo de la población han cambiado de manera sustancial. La canasta familiar no puede ser la misma de otras épocas cuando hace mucho que República Dominicana dejó de ser un país de arroz y habichuelas, que ha integrado incluso exquisiteces a su dieta. Como muy bien ha consignado el Banco Central, los servicios de comunicación, televisión por cable, transporte, bebidas y algunos otros gastos forman parte de la canasta al menos de un segmento de la población. Se trata de una realidad que ha de tomarse en cuenta para medir el patrón de consumo en el país. Que en lugar del Banco Central la evaluación debería hacerla la Dirección Nacional de Estadística, como se estila en otros países, son otros quinientos. El gobernador Héctor Valdez Albizu no ha hecho más que sacar a relucir una realidad que a nadie debería sorprender. Lo extraño sería que los patrones no hubieran cambiado.

