Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Se trata de expresiones culturales y de arraigadas tradiciones que no paran mientes a  situaciones de   aprensión económica o de inseguridad ciudadana para levantarse en estos tiempos como ola de colores  que arropan toda la geografía y contagian de pagana alegría a gentiles y cristianos. Es tiempo  de carnaval y durante  todo febrero, en llanos y lomas, la gente se adelanta  al ayuno de Cuaresma y  suelta riendas a  desenfrenos terrenales por vía del baile, canto, teatro, folclor y alcohol. Cada vez más comunidades exhiben y difunden sus particulares  carnavales, todos los cuales llevan como  tinte  indeleble el color y la alegría. Cada fin de semana del Mes de la Patria, que es también tiempo de carnaval, la gente  disfruta de la máscara y el disfraz. Aunque sobresalen las fiestas mejores mercadeadas, cada pueblo  muestra con orgullo las características de su carnaval. Irreverente  ante el presente y el pasado,  los dominicanos procuran disfrutar sus carnavales, quizás porque  constituyen  el mejor retrato de lo que  son o lo que quieren ser: un pueblo sano y alegre  que para estos tiempos baila en la calle de noche y de día. Es por eso que  cada quien debería integrarse a carnaval propio o  ajeno y embriagarse de alegría y tradiciones.

El Nacional

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