La Junta Central Electoral (JCE) ha dado un paso al frente con el compromiso que asume al presentar su programa estratégico 2010-16. La misión de la ciudadanía está ahora en velar para que el tribunal cumpla con cada uno de los puntos que enarbola en su declaración de compromiso. Objetivos como el fortalecimiento de los procesos electorales y del sistema de registro civil y de identidad sintonizan con las necesidades y anhelos de la población. También es de singular importancia que los magistrados asuman y se hayan planteado proyectar la imagen de que la JCE es un ente de servicio público. Es obvio que el tribunal necesita restaurar su imagen y su crédito frente a la opinión pública. La transparencia y equidad de sus funciones, sintetizadas en el plan estratégico que acaba de presentar su presidente, Roberto Rosario, pueden resultar una valiosa contribución en ese sentido. Es saludable que los organismos financiados por el contribuyente no sólo rindan cuenta, sino que presenten programas de acción. Como acaba de hacer la Junta.

