Es lógico pensar que las inconformidades expresadas por el doctor Marino Vinicio Castillo con el Gobierno y con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) son con el presidente Leonel Fernández. El pacto sobre la reforma constitucional que, por un lado, Castillo ha criticado fue protagonizado por el propio jefe del Estado. Y por el otro también ha sido quien ha dirigido las negociaciones con los reformistas y demás aliados en torno al próximo torneo electoral. En su condición de asesor antidrogas y presidente de la Comisión de ética se supone que las anomalías que se estarían cometiendo en la Administración Pública se las ha planteado al presidente Fernández. Puede ser normal que haya funcionarios a quienes moleste su presencia y sus denuncias, pero si no se ha actuado sobre los escándalos que según él rodean los contratos para las presas de Monte Grande y Sabana Yegua, así como la concesión del peaje de Las Américas, ha sido por indecisión del mandatario. No se requieren más detalles para captar la realidad.

