La investidura de Enrique Peña Nieto como presidente de México consolida la fortaleza del sistema democrático, a la vez que inaugura un nuevo capítulo. Pero los retos del gobernante postulado por el Partido Revolución Institucional (PRI) no son de tipo político, sino sociales.
La seguridad es uno de los principales desafíos con que tendrá que lidiar en una nación convertida por el narcotráfico en una de las más violentas de la región.
l fracaso del gobernante saliente, Felipe Calderón, en la lucha contra los cárteles se convirtió en uno de los factores que más aupó el retorno del PRI al poder, tras 12 años de oposición. Peña Nieto tendrá también que emplearse a fondo para unir una sociedad que quedó visiblemente fracturada tras el tenso proceso electoral.
Tiene a su favor una economía estable, con la bendición de nuevos yacimientos de petróleo encontrados en el golfo de Yucatán. A pesar de las denuncias de irregularidades y de candentes protestas, sin duda que el retorno al poder del PRI es resultado de la consolidación del sistema político.

