Por su prestigio profesional y respeto como ciudadano, la designación del cardiólogo Bernardo Defilló despertó saludables expectativas sobre la solución de la crisis en el Seguro Médico para Maestros (Semma). Sin embargo, la controversia en torno al pago a las clínicas para restablecer el servicio de salud a los profesores lo ha puesto en el centro de un molestoso refirrafe. El presidente de la Asociación Nacional de Clínicas Privadas (Andeclip), Rafael Mena, amenazó con suspender las atenciones a los maestros en centros del Sur y del Cibao por las supuestas deudas del Semma. Pero Defilló rechazó la denuncia de la entidad y alegó que ha pagado 200 millones de pesos a las clínicas privadas. Para resguardar la imagen de Defilló quizás sea necesario transparentar el conflicto en torno a las deudas. La ex directora del Semma, Taína Gautreau, había declarado que la entidad operaba con déficit de 950 millones de pesos, en tanto el presidente de Andeclip señaló que la deuda con el sector superaba los mil millones. Pero Defilló no está de acuerdo.

