Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Son muchas las especies que se conocen gracias al trabajo inagotable del fallecido sacerdote Julio Cicero. Con el también fenecido Eugenio Marcano, el padre Cicero peinó el territorio en procura de enriquecer el mapa botánico del país. Era investigador a tiempo completo, que jamás pasó factura a ningún Gobierno su trabajo, además de gran consejero espiritual y asesor científico. La mayor distinción por sus aportes fue el premio de la Fundación Corripio que recibió en 2009 en el renglón Ciencias Naturales y de la Salud, categoría Medio Ambiente. Hasta su último día de vida se le conoció y trató, por la humildad y confianza que irradiaba, como el padre Cicero. Había nacido en Mérida, México, en 1921. Y tras completar estudios en Cuba, España y Estados Unidos, se radicó en República Dominicana hasta el día de su muerte. Sus discípulos del Instituto Politécnico Loyola, de San Cristóbal, y de la escuela de Agronomía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) lo consideran una eminencia. Es lo que ha perdido el país con su triste muerte.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación