Va para largo el pleito entre la Corporación de Empresas Eléctricas estatales (CDEEE) y la Superintendencia de Electricidad (SIE), al advertir el superintendente que las distribuidoras de electricidad no pueden tener patente de corso en sus relaciones con los usuarios. El vicepresidente de la CDEEE, licenciado Celso Marranzini, acusó a la SIE de obstaculizar el trabajo de las Edes, al provocar demoras en los expedientes que someten esas empresas. El superintendente Francisco Méndez, parece interpretar la denuncia de Marranzini como un reclamo para que esa dependencia no ejerza su función de proteger y defender los intereses de los clientes de las distribuidoras. La verdad es que esas entidades estatales no han podido o no han querido halar la soga en la misma dirección, sin que una sea acusada de aplicar demoras a expedientes o proyectos de la otra ni que la primera sea acusada de abusar de los usuarios. La Superintendencia ha conocido de 126 mil reclamaciones de clientes de las Edes y ha acreditado 120 millones de pesos por cobros indebidos, pero sólo actas por fraude comprobados a mil 723 usuarios. Por ahí anda el asunto de las demoras y de las patentes de corso.

