Las navidades no han sido ni seguras ni tranquilas por los muchos actos delictivos y el miedo que prima en la población. El intenso patrullaje ni los mensajes de las autoridades han contribuido a despejar la tensa atmósfera ni a evitar una cadena de crímenes por demás horrorosos.
En los últimos 10 días la delincuencia había dejado una estela de 25 crímenes y más de 20 heridos en atracos, asaltos o intercambios de disparos.
Por la inseguridad que prima, la gente teme salir a las calles para disfrutar del ambiente navideño. Lo de Navidad segura o Navidad tranquila está todavía muy lejos de alcanzarse. Algunos especialistas han encontrado que en la población prevalece cierta crispación, que de alguna manera alimenta la creciente ola de violencia.
A esa exasperación suelen atribuirse feminicidios y otras acciones violentas. Es obvio, pues, que además del patrullaje y los mensajes las autoridades tendrán que pensar en otras medidas para fomentar la seguridad y la tranquilidad, y por ende la alegría, durante las navidades.

