El senador Julio César Valentín marca la diferencia con su discurso para que el Congreso asuma el papel que le corresponde, incluyendado la vigilancia contra la corrupción. En tanto los congresistas del partido en el poder ni siquiera se inmutan frente a los escándalos, o en su defecto lo minimizan con alegatos pueriles, Valentín reivindica la función de velar por el uso pulcro de los recursos. Con ese clamor el senador por Santiago se ha convertido en una voz que desentona, que bien merece ser al menos escuchado por la matrícula de su partido en las cámaras legislativas. El Congreso no puede renunciar a la fiscalización y otras funciones que le otorga el numeral 2 del artículo 93 de la Constitución. El legislador advirtió que se tiene que tomar incluso la palabra al presidente Leonel Fernández en torno a velar por una mayor transparencia administrativa y financiera. Además de Valentín, otro legislador que ha observado una actitud ecuánime sobre la función del Congreso es el presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez.

