En menos de 24 horas, sicarios del narcotráfico asesinaron a más de 20 personas en México, incluidos ocho comensales acribillados a balazos en un restaurante de Ciudad Juárez. Seis más cayeron abatidas en esa ciudad del Estado de Chihuahua y otras seis ejecuciones perpetradas en Tijuana y Ensenada (Baja California), en horribles cacerías ordenadas por los carteles del narco que ya han asesinado a más de cinco mil personas en lo que va de año. Un grupo de sicarios enmascarados y armados con metralletas y pistolas ingresaron a un céntrico restaurante en una zona limítrofe con Estados Unidos donde escogieron a ocho de los presentes, a quienes ordenaron tirarse al suelo para luego asesinarlos con más de cien disparos. Es ese un espejo tenebroso en el que deben reflejarse naciones, como República Dominicana, seriamente afectadas por el ingreso para trasbordo de grandes cantidades de drogas. Un episodio relativamente similar al acaecido en Ciudad Juárez, ocurrió en la comunidad de Paya, donde militares y civiles, en calidad de sicarios, asesinaron a siete colombianos en una operación de tumbe de drogas. No resulta ocioso, pues, advertir el peligro de que el auge del narcotráfico aquí conlleve a la mexicanización de la sociedad dominicana.

