En una acción que el Gobierno atribuye a los poderosos sindicatos de camioneros, Argentina ha sido sacudida por una cadena de saqueos de comercios, especialmente supermercados, que ha dejado al menos dos muertos, decenas de heridos y más de 500 detenidos.
Los actos vandálicos comenzaron el jueves en Bariloche, a más de mil 500 kilómetros de Buenos Aires y se extendieron a otras provincias, en lo que se considera una acción instigada por sectores políticos para desestabilizar al Gobierno de la presidenta Cristina Kirchner, quien sostiene enfrentamientos con el consorcio empresarial que opera el influyente diario Clarín, así como con entes corporativos extranjeros y hasta con el Fondo Monetario Internacional.
A pesar de la relativa gravedad de la situación, el Gobierno ha instruido a la Policía a no usar municiones de plomo al enfrentar los actos de saqueo, aunque se reportaron al menos dos fallecidos, que las autoridades alegan murieron a manos de propios saqueadores.
Es difícil creer que Argentina, una economía que ha crecido al amparo de sus exportaciones de materias primas de origen agropecuario, pueda estar afectada de una situación de crisis tal que se desate una hambruna. Algo se cuece contra Cristina.

