La advertencia del presidente Leonel Fernández, de que el precio del barril de petróleo podría llegar a 300 dólares y de que para República Dominicana no habría solución a una situación de esa naturaleza, pone los pelos de punta a una población castigada ya por las constantes alzas en los precios internos de los combustibles. Se supone que el Presidente no exagera al afirmar que si se interrumpe el suministro de petróleo de Arabia Aaudita, el crudo llegaría a 300 dólares el barril. Más dramática ha sido la advertencia presidencial de que en ese hipotético escenario no habría solución alguna. En su editorial La Cigarra y La Hormiga, del viernes, El Nacional llamó la atención ciudadana sobre la catástrofe económica que produciría aquí el barril de petróleo sube a 150 dólares, pero el mandatario ha sido aun más drástico y ha advertido la posibilidad de que alcance los 300 dólares. Al exhortar a la población dar seguimiento al comportamiento en el precio del petróleo, el mandatario ha señalado que el costo de los carburantes es clave para la supervivencia de la nación y sus posibilidades de prosperidad y estabilidad. Más claro ni el agua. Vale señalar que la luz roja encendida por el Presidente va dirigida también a su propio gobierno que debería desde hoy mismo apretarse el cinturón.

