Otro giro
La participación del juez español Baltasar Garzón, quien se ha caracterizado por su valor, capacidad y rectitud, da otro giro al escándalo de lavado de activos detectado en la zona Este. La unidad de la Procuraduría General de la República que dirige Germán Miranda Villalona ha reconocido que fue a instancia del magistrado ibero que se inició la persecución contra el supuesto inversionista español Ricardo Díez Conde. Este, como por arte de magia, pudo escapar a México y limpiar sus cuentas bancarias. La participación de Garzón, el mismo que ordenó el arresto en Londres del finado ex dictador chileno Augusto Pinochet, sugiere que en la investigación sobre la red que dirigiría Díez Conde no quedarán cabos sueltos. Ha trascendido, de hecho, que supuestos inversionistas europeos han sido interrogados con relación a las operaciones del fugitivo español en Ubero Alto y Bávaro. Con Garzón detrás, se duda, si es como se ha asegurado, que el caso corra la misma suerte de los hermanos Benítez, a quienes parece que se los tragó la tierra.

