Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Desde que se interrumpió la revisión del tramo correspondiente a septiembre de 2011 se intuía que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) estaba en la cuerda floja.  Con el evidente propósito de invalidar los cuestionamientos de la oposición, el Gobierno puso varias fechas, ninguna de las cuales se cumplieron, para reanudar las negociaciones. Tras caerse la revisión del tramo correspondiente a diciembre, el ministro de Economía, Temístocles Montás, dijo que las negociaciones  se iniciarían a principios de enero. Después  que sería a principios de febrero, para  finalmente admitir que no hay tiempo para discutir un nuevo convenio. Con las miras puestas en las elecciones del 20 de mayo, la verdad es que el Gobierno no quiere ataduras en materia de gastos, ni le importan las consecuencias que suponen la ruptura. Montás ha tenido que cargar con las culpas, aunque es justo reconocer que, consciente de lo que representa para la economía, siempre trató de salvar el pacto con el FMI. Pero los intereses del Gobierno son otros.

El Nacional

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