Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

El primer ministro haitiano Jean Max Bellerive insiste en que el Gobierno debe administrar el proyecto de reconstrucción del territorio tras el devastador terremoto del 12 de enero. Es como debe ser, pero todo indica que no le quedará más opción que coger o dejar. Se ha visto que Estados Unidos tiene su propia agenda, al margen de encuentros y seminarios, sobre la rehabilitación de la diezmada República. Y que los donantes prefieren canalizar sus aportes a través de las Naciones Unidas y de organizaciones no gubernamentales. La razón es muy simple: no hay confianza de que el Gobierno haitiano pueda administrar con la suficiente claridad y eficiencia los cuantiosos recursos aportados para la reconstrucción del territorio. Lo más que puede conseguir es que se le faciliten los 350 millones de dólares que necesita para resolver el déficit presupuestario. En las condiciones en que está, al Gobierno haitiano no le queda más opción que aceptar la suerte de protectorado para afrontar los efectos del terremoto. No debe ser, pero no hay de otra.

El Nacional

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