La colocación de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) bajo las órdenes de la Policía ha generado los más variados comentarios. Con su creación como un cuerpo aparte e independiente e incluso en un momento dirigido por civiles se procuraba distanciar a Amet de la Policía y convertirlo en un organismo especializado en asuntos de tránsito. No se sabe ahora cómo operará la estructura, aunque tanto el jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, como el director de Amet, general Rafael Bencosme Candelier, valoraron la decisión. Es de justificia reconocer que pese a algunos incidentes y los colosales tapones que se les atribuyen, los agentes de Amet contribuyeron al menos a crear cierto respeto en el tránsito de vehículos. Y si algo se espera de su reintegración a la Policía es que sea para mejorar un servicio que, desgraciadamente, sigue tan anarquizado como en sus peores tiempos.

