La eucaristía con motivo de la Jornada Mundial de la Paz le sirvió al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez como la ocasión más propicia para explicarse, incluso en tono más conciliatorio y sereno, sobre la seguridad. Eso de apretar más la tuerca contra la criminalidad dejó tanta confusión. Muchos lo interpretaron como si sugiriera aplicar la pena de muerte.
En esta ocasión fue más moderado y juicioso. Consideró que para construir la paz es necesario un nuevo modelo de desarrollo, así como de personas e instituciones que promuevan la vida y la creatividad.
En presencia del presidente Danilo Medina, el obispo de Santo Domingo dijo que todos los que trabajan por la paz están llamados a cultivar la pasión por el bien de la familia y la justicia social, así como el compromiso por una educación social idónea.
Aclaró que no puede haber paz mientras no se respete la vida de las personas. Con la reflexión el cardenal López Rodríguez enmienda cualquier confusión e incluso se hace digno de una mejor valoración de parte de la población.

