Hablar de aumento de la tarifa eléctrica en medio de un servicio tan costoso y deficiente es una burla a la población. Si de algo debe hablarse son de medidas para mejorar y abaratar el suministro de energía. En eso tiene razón el presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, quien favorece la estabilización del servicio antes que hablar de un reajuste de la tarifa. Sin duda que lo demasiado hasta Dios lo ve, amén del costo político. Es significativo el señalamiento del también secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en el sentido de que la carta de intención al Fondo Monetario Internacional (FMI) no contempla necesariamente un aumento de la tarifa. Según Pared Pérez, el acuerdo lo que dice es que se debe flexibilizar, lo que podría representar una reducción del precio de la energía, pero con lo cual no se debe ni pensar. La oposición del presidente del Senado es para que el Gobierno sopese la decisión en torno a la energía. Máxime con el impacto social que anticipa.

