El sector empresarial ha expresado lógica preocupación sobre el impacto de los movimientos huelgarios que se propagan por el territorio. No se puede andar con remilgos para entender las consecuencias para el turismo, por ejemplo, del paro que afectó las actividades en la región Este. A causa del movimiento decenas de visitantes quedaron varados en diferentes centros y todos saben lo sensible que es el turismo a las protestas sociales. Los presidentes del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), ingeniero Lisandro Macarrulla, y de la Federación de la Asociación de Industrias, licenciado Ignacio Méndez, coinciden en que el clima de protestas no es apropiado para la producción ni para la inversión. Y esa es la verdad como también el hecho de que el Gobierno debe prestar atención a la demanda de la población. Puede, como señala Méndez, que los movimientos reflejen cansancio de la población ante el deterioro de los servicios y las sucesivas promesas incumplidas. Pero el hecho es que las protestas afectan la estabilidad social y económica, que es bastante necesaria en momentos como los actuales.

