El intenso ajetreo político que atosiga a la población evita que epidemias tan alarmantes como los embarazos de niñas de 12 y 13 años trasciendan a la palestra pública. La voz de alerta sobre la prematura maternidad de niñas en edad escolar la ha dado, impactado, el ministro de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez. Los embarazos, en los que intervienen los más diversos factores, son un signo angustiante de las condiciones y el rumbo que transita una sociedad. Al no poderse evitar, obviamente que por falta de orientación y prevención, menos podrá hacerse para que esas muchachas superen el trauma que representa la condición de madres precoces. Lo más probable es que para subsistir tomen el camino más fácil y menos decoroso. Los casos que ha puesto sobre el tapete el ministro de Salud Pública son para que se tomen en cuenta como parte de los problemas que acosan a la familia y la sociedad. Lo político no debe relegar males dque es necesario enfrentar y sobre los que ya también había alertado la Conferencia del Episcopado Dominicano.

