Al exhortar la población a no vender el voto para las elecciones, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio calificó el clientelismo como una dictadura peor que el turjillismo. En un mensaje con motivo del Día de la Independencia, el arzobispo cuestionó que los principales partidos políticos recurran a una práctica tan perniciosa para ganar elecciones. La compra de conciencia es un elemento que sí debe abordarse durante los procesos electorales. No se trata de una práctica nueva, aunque lo vergonzoso es que todavía exista en los tiempos modernos. Para De la Rosa y Carpio venderse por una migaja de pan o una botella de ron es lo mismo que hipotecar la libertad. La indignación del arzobispo de Santiago es compartida por muchos sectores que consideran la compra de votos como una competencia para colmo desleal e inhumana. Lo que más justifica la venta del voto es la condición de hambre y miseria en que viven amplios segmentos de la población. De ahí también que para De la Rosa y Carpio la práctica sea como una cruel dictadura.

