Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La batalla del 30 de marzo, que se libró un día como hoy de 1844 en Santiago, fue el sello definitivo de la separación de Haití, que durante 22 años había ocupado esta parte de la isla. Se trata de un acontecimiento memorable, que puso de manifiesto la supremacía del valor y el patriotismo sobre las armas.

Las huestes comandadas por los generales José María Imbert y Fernando Valerio salieron al campo de batalla decididos a expulsar del territorio  a las tropas invasoras y a sellar la independencia proclamada el 27 de febrero. Como la que se libró en Azua, la contienda fue protagonizada por un pueblo que estaba decidido a ser libre y trillar su propio destino, aunque el camino tuviera que abonarlo de sangre. Además de la libertad, independencia y soberanía la dignidad es uno de los más apreciados legados de la gesta que protagonizaron los santiagueros y el Cibao hacen hoy 165 años. Defender la patria y sus valores por encima de todo tipo de intereses  es el mejor homenaje a los héroes del 30 de marzo.

El Nacional

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