Por las consideraciones que expuso, el plan que anunciará el presidente Danilo Medina para enfrentar la inseguridad y el desorden generan un halo de esperanza. Aunque por la dimensión alcanzada por esos males nadie debe esperar una solución automática.
Por lo menos satisface que Medina se haya desmarcado de los sectores que consideran la represión como la única respuesta frente a la criminalidad y la violencia. Al estimar que los problemas son causados por la ausencia de oportunidades para los jóvenes y la población en general, se presume que el programa tomará en cuenta todas las variables sociales y económicas que inciden en la alarmante ola de violencia.
Todavía se desconoce el contenido y habrá que esperar los resultados, el éxito tampoco estará en su formulación teórica, sino en la aplicación. Otros programas bien formulados contra la violencia y la inseguridad han terminado, por diferentes razones, como un rotundo fracaso. Pero que el Presidente esté consciente de la realidad representa un signo alentador.

