Falta mucho para el 28 de diciembre, pero parece que el Gobierno ha querido conmemorar con suficiente anticipación el Día de los Santos Inocentes. Si no es que ha recurrido a la tesis del siniestro ministro nazis Joseph Goebbels basada en la confusión de las mentiras, los alegatos del Gobierno en torno a la no venta a Venezuela de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) son una inaceptable tomadura de pelo. Decir que fue a petición del presidente Leonel Fernández para no empañar los actos del bicentenario de la independencia de Venezuela que se aplazó la firma del contrato, que se había anunciado oficialmente con bombos y platillos, no encaja en la lógica de los acontecimientos. Contratos firmados con otros gobernantes participantes en la ceremonia cuestionan la infeliz defensa del Gobierno. Lo cierto parece, no obstante las afirmaciones del ministro Vicente Bengoa y de la Dirección de Prensa, que la firma del contrato sobre Refidomsa jamás estuvo en la agenda de Venezuela. Pero el Gobierno prefiere hasta el rídiculo en lugar de la verdad.

