La Feria Internacional del Libro será siempre, por distintos factores, un gran acontecimiento. Una de las bases fundamentales de la cultura y el conocimiento radica en la lectura, que constituye el fin primordial del evento que fue inaugurado anoche en su XII versión.
La dedicatoria a un político y escritor como el profesor Juan Bosch ha sido un gran acierto. Además de propulsor de la lengua y la literatura, Bosch fue un ciudadano de una trayectoria ejemplar, digno de imitarse. Al margen de la fanfarria con que se suele acompañar la feria del libro es un espacio para estimular la educación y la cultura a través de la lectura. Es lo más importante y por ende debería ser un escenario para todos los sectores y estratos sociales. El evento tiene a Brasil como país invitado, pero desde ya puede anticiparse que, por razones obvias, Las venas abiertas de América Latina, del uruguayo Eduardo Galeano, será una de las obras más buscadas. Cabe esperar que el encuentro sirva para motivar e involucrar al mayor número de personas, sobre todo jóvenes, en el mundo de la lectura, como herramienta del conocimiento.

