La batalla del 19 de marzo, de la que se conmemora hoy el 168 aniversario, marca la determinación del pueblo dominicano de ser libre y soberano. No bien se había acabado de proclamar la independencia nacional, el 27 de febrero de 1844, cuando apenas dos semanas después hubo que enarbolar el patriotismo para preservarla. La epopeya, librada en Azua y que tuvo en el general Pedro Santana a uno de sus principales adalides, simboliza el poder del sentimiento frente a la fuerza. Un pueblo desarmado y sin experiencia militar pudo doblegar a un ejército numeroso y adiestrado como el encabezado por el general haitiano Charles Herard. Los dominicanos utilizaron palos y piedras para combatir las bien armadas tropas haitianas. La batalla del 19 de marzo puso de relieve, al menos en la historia dominicana, que el sentimiento es el arma más poderosa para defender los ideales. Los haitianos lucían avasallantes en número y armas, pero sus recursos resultaron insuficientes frente el sentimiento de una nación decidida a ser soberana.

